 
Los educadores como “hacedores” de políticas
Por Rosa Gaete Moscoso
Académica Facultad de Educación
Universidad Alberto Hurtado
Equipo LEM Lenguaje
En marzo de este año ha sido publicado el libro “Negotiating Language Policies in Schools. Educators as policymakers” (2) editado por Kate Menken y Ofelia García; obra que cuenta con la contribución de 26 autores de distintos países del mundo. En ella se analizan, desde diferentes perspectivas locales, las distintas maneras que tienen los docentes de aula de negociar, resistir, resignificar y, por consecuencia, implementar las diferentes políticas públicas en educación, específicamente en el ámbito del lenguaje.
Se presenta el caso chileno, bajo la tutoría de Viviana Galdames (3) y Rosa Gaete, a partir del análisis de la experiencia de un programa de implementación curricular en lenguaje durante los años 2004 al 2009 (LEM Lenguaje).
En el caso chileno, al igual que en todos los presentados a lo largo de este libro, se trata de políticas diseñadas en un modelo top-down, en donde la creación es realizada por equipos técnicos de niveles centrales de administración pública, y luego son puestos en marcha apoyándose en programas de implementación trabajados directamente con y en las escuelas.
Respecto del análisis del caso chileno, se alude al programa LEM Lenguaje cuya finalidad era fortalecer la práctica docente de los primeros niveles de enseñanza a través de un modelo de capacitación innovador, y del modelo didáctico de enseñanza del lenguaje promovido por el currículum vigente. Ambas líneas de trabajo eran apoyadas a través de un diseño de materiales que apoyasen tanto el estudio a realizar por los profesores de aula como la implementación de clases de lenguaje en el modelo didáctico.
El artículo revisa los diseños propuestos tanto por la política en sus dimensiones curriculares y programáticas, pero al mismo tiempo recoge la opinión de algunos docentes encargados de la enseñanza en los niveles iniciales, tanto participantes como no del programa LEM, de modo de contrastar los propósitos definidos por las políticas con su propio quehacer. Estas entrevistas versaron acerca de aspectos generales a todos los docentes como es el conocimiento del currículum y los programas de Lenguaje, hasta aspectos específicos de la implementación LEM como es el conocimiento y apropiación del modelo didáctico a la base del currículum vigente.
La tesis que se trasunta a lo largo de todo el libro es que quienes “hacen” la política son, en definitiva, los docentes. Esa tesis es aplicable a cualquier ámbito de aprendizaje o, incluso, a cualquier política educativa diseñada. Sin embargo pareciera ser que, para el caso de lenguaje, dicha tesis adquiere ciertos ribetes que la diferencian de otros ámbitos. ¿Por qué? Porque las apuestas que se juegan en el desarrollo de una política en lenguaje, implican visiones ideológicas respecto de la Literacidad así como del impacto que tiene en todos los ámbitos de la vida social el aprendizaje en este dominio.
Es a través de una política en lenguaje que una sociedad se desarrolla en pos de una ampliación de sus conocimientos, de su acumulado cultural, de su capacidad crítica (y en consecuencia del desarrollo de pensamiento divergente, de la diversidad de opinión, etc.).
De allí que las representaciones, resistencias y resignificaciones realizadas por los docentes a través de su práctica, impacten de manera más profunda en quienes están orientadas estas políticas. Un docente, desde su práctica, puede dar alas a un estudiante o limitarle su capacidad crítica; solo basta con una decisión, conciente o no, acerca de qué y cómo enseñar el lenguaje escrito.
Ello lleva a cuestionar el modelo de diseño de una política (aunque es posible que este cuestionamiento sea aplicable a cualquiera) y de la participación que los sujetos de la misma tienen en su formulación, ajustamiento y adaptación. Probablemente la primera reacción será señalar cuán difícil es crear mecanismos de participación, sin embargo, y considerando lo que está en juego, ni nada más ni nada menos que la Literacidad de nuestros estudiantes, probablemente considerar a los verdaderos hacedores de la política tenga un efecto inesperado en resultados de aprendizaje y ¡quién sabe! hasta es posible que aprendamos a leer y a escribir al cabo de un tiempo.
(2) Menken, K.; García, O. (2010) Negotiating Language Policies in Schools. Educators as policymakers. New York: Routledge.
(3) Directora de la carrera de Educación Básica y Coordinadora del equipo de didáctica del lenguaje de la Universidad Alberto Hurtado. Es una de las autoras de los programas vigentes en el primer ciclo de EGB.
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